domingo, 13 de septiembre de 2015

Noche de terror (P2)

Al darse media vuelto todos vieron aliviados cual fue el causante de su desasosiego. Alie había caído en una trampa para osos. James, quejándose de su mala suerte, intentó abrir el cepo que aprisionaba el tobillo de su novia. Tras unas cuantas maldiciones se quedaron congelados al escuchar, de nuevo, el sonido de unas tijeras cortando el aire y la piel. Se miraron los tobillos unos a otros y en rededor, pero no vieron nada hasta que una sombra se posicionó detrás de Alie. Asustado por la repentina aparición de aquel ser, James se alejó de Alie quien miraba la sombra decapitada con puro temor, paralizada y con sus ojos cristalizados por el frío que congelaba sus lágrimas, fue blanco fácil para el asesino. 
Aquel ser la cogió de la camiseta para acto seguido apuñalarla. Los chicos que vieron como por la espalda de su ya difunta compañera asomaban las puntas de unas gigantes y puntiagudas tijeras no se lo pensaron. Corrieron a tanta velocidad como sus piernas les permitían intentando no escuchar las tijeras abrirse y cerrarse cortando el cuerpo de Alie como se de un cordero se tratase. 
Corrieron y corrieron hasta quedar sin aliento por el oscuro campo, territorio del fantasma.
-Os lo dije, el búho cantó a las doce de la noche -replicó Alfrez cuando por fin pararon.
-Tenía que haberme quedado con mi coche -lloriqueaba Juan.
-Me he quedado sin poder echar un polvo -afirmó desconsolado James dejando a todos boquiabiertos.
-Bueno, que no cunda el pánico -tomó la iniciativa Fran-. Vamos a seguir caminando rápido y en silencio -y cayó al grupo sin más.
Pasos, pisadas de hierba, líquidos cayendo al suelo y el sonido del metal de las tijeras abriéndose y cerrándose con un ritmo uniforme como una melodía que llama a la muerte. Horrorizados porque todos sus esfuerzos hubiesen sido en vano echaron de nuevo a correr en una carrera estrepitosa por alcanzar un lugar seguro en el que la muerte no los acechara. 
James cayó. Juan corrió a levantarlo del suelo pero se alejó de él al observar que era una mano esquelética la que lo sujetaba. James comenzó a agitar la pierna con fuerza pero de las profundidades del suelo salió otra mano que agarró su otra pierna. A lo lejos la sombra fantasmagórica se acercaba paseando por la oscuridad de la noche.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Writerslandia: Vuelta al cole.

Hola a todos, seguro algunos os habéis preguntado por qué no hacía una entrada con un tema del que se puede sacar tantas historias como este. Bien pues aquí lo tenéis.

Las bases generales de esta iniciativa están aquí.

Puede participar todo el mundo que tenga un blog personal en el que publicar su historia.

Para participar solo tenéis que escribir un comentario a esta entrada con el enlace a vuestro blog. Yo me pasaré y dejaré un comentario con una crítica constructiva desde mi punto de vista (aunque no soy ninguna profesional)

¡¡Ánimo y a escribir!!


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Bajo la lluvia (P4)

Desde aquella ocasión cada vez que limpiaba una habitación, cerraba la puerta con llave y habría dos ventanas, una por la que escapar y otra por la que volver al edificio. En una semana se acababa el castigo de mi ángel y así me quedaría yo sola en la casa, sin nadie en quien confiar, y con un pedófilo pegado a la falta del uniforme. 
Hoy, sigue lloviendo como acostumbra en estas tierras. Mañana necesitaré dos horas para limpiar el patio de todas las ramas, hojas y tierra que trae la tormenta. Pero por lo menos la lluvia, en el fondo, traía algo bueno, muy en el fondo.

Estaba fregando la cocina cuando apareció el señor de la casa. Comencé a sudar, estaba atrapada, la única puerta que había era la trasera pero si salía por ahí me quedaría bajo la lluvia toda la noche.
-Hola guapa, así que resulta que en esta casa tienes a alguien que se ha atrevido a probar tus labios antes que yo -me quedé expectante, no sabía que hacer para escapar y mi cuerpo no parecía querer responder-. Ya veo que si. ¡No lo permito!
Se abalanzó sobre mí como un león en celo arrojando al suelo todas las sartenes y platos que le impedían llegar hasta mí. Atemorizada por que este baboso ser pusiese sus manos en mi cuerpo, comencé a correr en círculos bordeando la encimera. Corrí, hasta que me atrapó.
-Ya te tengo zorra -dijo mientras intentaba zafarme de sus manos.
Era imposible, se había aferrado con fuerza a mi cintura. Con el otro brazo me manoseaba los senos apretando con fuerza hasta el punto de hacerme daño.
Me deslicé hacia el suelo para juntar mis piernas pues, no basto con lo que ya hacía, quería ir a por más. Desesperada y con las lágrimas fluyendo por mis mejillas gritaba a todo pulmón, pero las otras sirvientas, asustadas, no ayudaron en nada. Mi nauseabundo amo estaba a punto de alcanzar su tesoro. Yo, cansada y sin aliento, ya no podía oponer resistencia. Sin fuerzas para más, cerré los ojos y me preparé para el amargo momento, pero entonces escuché un sonido muy agudo, metálico para acto seguido sentir un peso muerto en mi espalda. Lo vi, a mi jefe, tendido en el suelo, inconsciente.
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